Cláusula de reversión: Al firmar, revisa que no exista cláusula que convierta la hipoteca a variable (Euribor + X%) si no mantienes las vinculaciones. Si existe, al incumplir cualquier vinculación una sola vez ya quedarías atrapado con un interés más alto para siempre.
Mínimas vinculaciones posibles: Prioriza siempre las hipotecas con el menor número de ataduras (domiciliación de nómina, seguros, tarjetas). Cada vinculación adicional es un riesgo si cambias de trabajo o si el banco decide no renovarla.
Seguro de vida: Contrata uno para cada titular, por fallecimiento e invalidez (parcial y completa). Si luego no vas a poder pagar la hipoteca, este seguro se hace cargo del pago.
Seguro de protección de pagos (desempleo): Revisa si cubre desempleo y las condiciones de cobertura (días de carencia, duración del cobro de 3 a 12 meses). Esencial para blindar la hipoteca ante una salida laboral involuntaria. Si una opción con un tipo ligeramente superior lo incluye, puede merecer la pena.